Y por fin llegó la boda de Lucía y Juan! Mucha emoción, nervios e ilusión para una decoración que preparé inspirándome en el estilo y personalidad de esta entrañable pareja.

El lugar escogido por ellos, fueron los jardines del Club de Golf del Race, en Ciudalcampo, y la Ceremonia también se celebró allí.

Había mucho en lo que pensar, decidir y organizar, y yo estaba deseando comenzar!

Algo mágico que me ocurre, y que, junto a todo, me hace sentir tan feliz y afortunada con lo que hago, es el momento en el que conozco, en este caso, conocí, a Lucía, y en el que no tengo más que dejarme llevar por todo lo que ella me transmite… Así!… Así es como la inspiración comienza a brotar, y, sinceramente, una vez que ocurre, sólo quiero que llegue el momento de darle forma!

Lucía había escogido unos colores para la mantelería, y tenía una ilusión… cintas sobre ellas a modo de carpa sencilla… de color malva…

Fucsias iba a ser la base en las mesas, y para ello pensé en contrarestar con unas cintas en tul, suspendidas, con una caída leve, para que pudieran moverse con la brisa que llega al caer la tarde… Dulzura, como Lucía es…

Los centros, rústicos, sin flor, con una mezcla de verdes, que unificaran con la vegetación tan estupenda con la que contábamos!

El cocktail previo a la cena, se dispuso en otra zona, bajo un porche, en alto, desde el que se veía toda la composición de las mesas y al fondo, a lo lejos, el enclave de la Ceremonia… Quise que la decoración aquí hicera que todas las miradas se dirigieran hacia el exterior!

Unos corazones tejidos a mano, flores, madera… encaje, raso, pequeñas perlitas alrededor, paniculata, gerberas… El vestido de la novia fue mi referencia…

Para la Ceremonia… palabras mayores!… para mí fue un precioso reto, y sólo pensaba en el momento en el que llegarían Lucía y Juan, y en la sorpresa grata que, esperaba, fueran a encontrar… Más tarde, ya en la cena, ella me contó que le dijo a Juan… “estoy aquí sentada, y mirando a mi alrededor, siento que estamos en un cuento…” Mayor regalo y satisfacción no pude tener al escucharlo!

Busqué en aquella explanada, el mejor rincón, el más bucólico, el más especial… donde, como siempre intento, mi decoración pueda entrelazarse con el entorno, provocando una sensación en la que parezca que todo aquello estaba allí ya! como quien pasea por el campo, y se encuentra con un lugar que siempre estuvo esperándoles…

El arco que formaban dos árboles al tocarse, una escalera de piedra… allí iba a situar la mesa de Ceremonia…

El resto… un atrapasueños tejido a mano que, junto con los corazones, los encargué con tiempo a mi querida Angela en Grecia, candelabros de lágrimas, encaje, tul, organza, hiedra, hortensias… color predominante… el blanco y su gama.

Quedó bonito… sí… Y una esperada mesa Candy, que muchos querían ver, tan de moda ahora!… pues el sello de AnaTablescapes iba a tener, claro!… No sólo el contenido, el emplazamiento creo que es importante, porque… allí… en un rincón apartada de las mesas… a lo lejos… brillaba por sí sóla!… Unas guirnaldas de luces de papel rosa, dentro de unas peanas de cristal, al anochecer, la iluminaban… vamos a ver qué contenía!

Aquí os dejo, a continuación, algunas fotografías más de momentos que vinieron después! Gracias Juan, que parece que las novias acaparan todo! jjj… pero tu simpatía y cercanía me hicieron sentirme arropada y en familia! Gracias Mónica, encargada en el Club Social Race Ciudalcampo, por facilitarme tanto las cosas, por tus consejos, por tu ayuda. Gracias Anna Moskalkova, por este, como todos, magnífico reportaje fotográfico. Y, cómo no, a Lucía! Una amiga más ya!

Besos para tí que me estás leyendo, espero que te haya gustado y espero tus comentarios, siempre bienvenidos!